Yo soy el futuro de México y no puedo creer que vivo en un país donde la humanidad desaparece día a día; donde la violencia y la inseguridad son el pan nuestro de cada día; donde las personas se indignan si hay manifestaciones o si no hay manifestaciones; donde aquellos que claman justicia lo hacen de los modos menos adecuados y más injustos. La autoridad no escucha, eso es cierto, pero ¿cómo podemos exigirle que nos escuche a las personas en las que nosotros mismos hemos "depositado nuestra confianza"? Presidente, gobernadores, senadores, diputados, jefes delegaciones y municipales. Los colocamos allí al votar por ellos o al no haber sido capaces (y continuar sin serlo) de enfrentarlos ante opciones que realmente valieran la pena. La vida como suma infinita de instantes en los que, en ocasiones, escribir es la opción...
miércoles, 12 de noviembre de 2014
No, efectivamente yo no soy Ayotzinapa
Yo soy el futuro de México y no puedo creer que vivo en un país donde la humanidad desaparece día a día; donde la violencia y la inseguridad son el pan nuestro de cada día; donde las personas se indignan si hay manifestaciones o si no hay manifestaciones; donde aquellos que claman justicia lo hacen de los modos menos adecuados y más injustos. La autoridad no escucha, eso es cierto, pero ¿cómo podemos exigirle que nos escuche a las personas en las que nosotros mismos hemos "depositado nuestra confianza"? Presidente, gobernadores, senadores, diputados, jefes delegaciones y municipales. Los colocamos allí al votar por ellos o al no haber sido capaces (y continuar sin serlo) de enfrentarlos ante opciones que realmente valieran la pena. sábado, 20 de septiembre de 2014
Bailar bajo la lluvia...
Por fin estaba sola. ¡Qué digo por fin! Me encontraba sola, ajena a la ciudad; a su gente, a sus costumbres, a su acento españolete y su vertiente gallega. Jamás había estado tan lejos, tanto tiempo, de mis padres, de mi familia y mis amigos, de mi México y de él…
¿Cómo habríamos de sobrevivir mi soledad y yo? La faena acaecía imposible, intolerable, insoportable. Las despedidas fueron lágrimas y abrazos que me hubiera gustado alongar eternamente, el simple recuerdo de ellas me provoca ansias por volver.
Luego vino la lluvia. En eso se había tornado Santiago a partir de la segunda semana. Un clima húmedo, nublado a toda hora, capaz de deprimir a cualquier espíritu optimista. Viento frío, largas caminatas. Pies húmedos.
Tenía ya unos cuantos conocidos con los que intercambiaba pequeñas conversaciones, algunas risas y muchas preguntas. Las clases no me agradaban del todo, sinceramente esperaba más de la academia europea. Como fuese, Santiago no me terminaba de agradar e iba a ser mi hogar durante bastante tiempo. Aunque me había hecho a la idea de quedarme allí durante el semestre, aún me parecía difícilmente asequible. Aún no me creía totalmente capaz de conseguirlo. Aunado el sentimiento con el entorno húmedo que ahora reinaba, era incluso más complicado.
Fue en aquel momento cuando me encontré con una frase que siempre me había gustado y que, por alguna razón, no había venido a mi mente desde hacía mucho tiempo: "Life is not about waiting for the storm to pass. It's about learning to dance in the rain." Yo era bailarina, estaba en Santiago –la ciudad lluviosa por excelencia- ¿qué debía hacer si me negaba a escapar y darme por vencida? Simple: debía aprender a bailar bajo la lluvia. Porque a pesar de la tormenta, la vida continuaba. Porque por arduo que resultara, debía lograrlo. Porque era una experiencia que debía vivir alguna vez en la vida y porque regresaría a México cambiada, madura y lista para escribir el resto de mi vida…
lunes, 28 de abril de 2014
Frida. La sinceridad de su dolor.
miércoles, 26 de febrero de 2014
Enamorarse o no de una mujer así...
¿Tú qué piensas? ¿Valdrá la pena enamorarse de una mujer que vuele o será mejor no correr el riesgo?"No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe. No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (ésas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música. No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como ésa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa."


