martes, 26 de febrero de 2013

Vacío...

¿Qué es el vacío? me pregunto mientras espero un comentario, una palabra que me devuelva la esperanza...
Mientras una lagrima recorre mi mejilla, mientras pienso en ti.
Y en él. Siempre es él.

¿Pero qué más da? No puedo definir a Eros sin vivirlo.

Da igual, hablaba sobre el vacío.
El vacío es ese espacio al que se mueven las cosas. Un espacio vacío no tiene algo, tiene nada. Un conjunto vacío. La intersección de un conjunto A y un conjunto ajeno B, vacía.

Así, justo así se siente. Vacío.
Escucho una canción y en el momento en el que se detiene para ser completada lo único que se escucha es el eco.
No hay algo nuevo, siempre el mismo eco...

El miedo permite el vacío. Es más, el miedo es quizás comodidad en el vacío.

Hablando del espacio, hacia el vacío se mueven las cosas, haciendo a su vez, al moverse, otro vacío. No hay movimiento sin espacio vacío. Las cosas se mueven hacia un vacío, dejando, a su vez, espacio vacío.
Es como tratar de llenar una parte vaciando otra. No se puede llenar todo, siempre falta algo. Siempre hay vacío.

Pero si Eros es carencia ¿No será vacío?
No creo. Eros busca completarse, el vacío permite el movimiento, pero al irse completando ya no es vacío... El problema es que yo no siento amor, aun, porque aun siento vacío.

Necesidad de completar.
Posibilidad de ser completa.
Pero mientras tanto, vacío.