Hay instantes en los que camino hacia un objetivo, pero cada vez siento que estoy más lejos de alcanzarlo, aunque claramente me esté acercando.
¿No les pasa que a veces sienten sentimientos encontrados y creen odiar y amar a una misma persona? Casi seguro han tenido momentos en los que la vida es color de rosa y al minuto se oscurece el panorama.
Una combinación de emociones que hacen que llegues a sentirte "bipolar" o simplemente instable.
No sé cómo le llamen ustedes, pero yo le llamo la "contradicción de la vida".
Heráclito sostenía que el mundo se formaba por contrarios y que teníamos que encontrar el equilibrio, la virtud en medio de ellos.
Equilibrar a la pasión con la razón, un puente que nos permita balancearnos entre uno y otro.
Le decía hace poco a mi mejor amigo que quizás la vida se trataba precisamente de eso, de encontrar el equilibrio de contrarios, de vivir las dos facetas de la vida.
Claramente no podríamos entender lo que es el frío si no existiera el calor. Igualmente no sabríamos lo que es la felicidad si no conociéramos la tristeza.
Las contradicciones que nos llevan a encontrarle el sabor a la vida. Un mundo feliz dudo que fuera realmente feliz. La necesidad de experimentar un extremo para apreciar totalmente su contrario.
Momentos de sufrimiento que nos llevarán a entender las más grandes alegrías.
La vida quizás se trate de andar por el puente sin saber dónde es el punto medio, pero caminar, pensar y VIVIR para terminar encontrándolo.
La vida como suma infinita de instantes en los que, en ocasiones, escribir es la opción...
martes, 24 de julio de 2012
lunes, 2 de julio de 2012
Un cambio...
“Vivir es renunciar” diría Eduardo Nicol. Cada decisión que
tomamos es la renuncia a un sinfín de posibilidades. El cambio duele porque no estamos
acostumbrados a alejarnos de lo cotidiano, a lo que percibimos como “nuestro”.
Las personas temen a lo desconocido, somos pocos los que entendemos que el reto
no está en aceptar todo lo que traiga la vida, sino en encontrar la manera en
la que nos enfrentaremos a lo que venga.
Decimos querer cambiar el mundo y nos sentamos a actualizar
la página del PREP, o a hacer una Bucket list de lo que queremos hacer antes de
morir. Nos proponemos grandes metas y culpamos a los demás si las cosas no
salen bien. Nos detenemos ante el avance de los otros y nos hacemos pequeños ante
sus triunfos. Elegimos sin pensar en las consecuencias, actuamos sin pensar,
sin concientizar que estamos renunciando a las demás posibilidades. Caemos en
la zona de confort y creemos que no somos libres, cuando en realidad estamos
eligiendo no ser libres.
El momento en el que dejemos de decir y empecemos a actuar,
cuando en vez de pregonar palabras empecemos a realizar acciones, cuando
cambiemos nuestra actitud pesimista y encontremos un ideal por el que vivir.
Cuando sepamos que nuestros actos siempre traen consecuencias y aprendamos a
decidir nuestra manera de actuar ante cualquier situación, cuando nos
empecemos a conocer a nosotros mismos y distingamos lo que en verdad queremos.
Ese día estaremos haciendo algo por lograr un cambio verdadero.
“Si quieres cambiar al mundo, empieza
por cambiarte a ti mismo” son las palabras que utilizó Gandhi. No empecemos a
imaginar lo que haríamos en un mundo alterno, pensemos en lo que podemos hacer hic
et nunc (aquí y ahora). Creo que somos pocos los que estamos
dispuestos a cambiarnos a nosotros mismos para después, mover al mundo, ¿no? Los reto a demostrarme que, en realidad, somos
muchos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)