Era de noche, su caminar rítmico pero suave sacudía la oscuridad a su alrededor. Tembló. Un viento frío acababa de chocar con ella, cruzó los brazos y siguió su camino. La misma cadencia acompasada a cada paso.
De pronto extendió su brazo a la derecha, parecía señalar algo en el piso, del lado donde se encontraba la calle. Fue cerrando su mano lentamente pero dejándola en la misma posición, a su derecha. Caminaba ahora con la mano casi completamente cerrada en puño, sin embargo no parecía amenaza, ni siquiera medida de seguridad, parecía que sujetaba algo.
Unos la miraban sonreír, otros observaban cómo sus lágrimas se mezclaban con la lluvia, algún otro escuchó palabras saliendo de su boca como si conversara con alguien. Caminaba sola.
Un hombre dice haber observado en su mirada locura, alguna especie de frenesí...
Lo cierto es que ella mantuvo todo el camino su mano así, como sosteniendo algo, como tomando a alguien de la mano. Siempre del mismo modo con esa ternura, esa suavidad, ese vaivén que sólo tienen las manos entrelazadas de los enamorados...

:)
ResponderEliminarEse primer párrafo es poderoso, muy bien hecho :)
ResponderEliminar(¿Será una historia? Deja ganas de una continuación...)